Someto a la aprobación de la comunidad cervecera esta historia a la que llamo:
El Tabernero del Averno.
Ciudad de México, 03 de septiembre, 2025- Nació en una familia biker, con afición por el heavy metal, la cerveza y los símbolos paganos. A este cuadro, Roberto añadió sus propias pinceladas: tabernas y la conexión con la naturaleza.
Hace ocho años junto a su padre (q.e.p.d.) crearon el Averno, un concepto sin muros que fluye en forma de cerveza, de mixología, de tabernas, de música y de aventura en lo salvaje.
Capítulo 1: Familia
Es el corazón del Averno.
El Abuelo paterno. Roberto lo recuerda con sus caguamas de Carta Blanca y contando, con orgullo, historias de la Cervecería Mexicali. “Nunca lo ví malcopear, bebía porque le gustaba el sabor de la cerveza”.
El Jefe. Roberto Cuenca padre, tocaba el bajo en la banda que formó con sus amigos de la prepa, le gustaba andar en moto, la fiesta y la cerveza. En un viaje a Iowa descubrió un pequeño libro que contenía lo más básico para hacer tu propia cerveza en casa y años después su esposa le regaló un kit de elaboración. Ese momento en la cocina lo compartió con su hijo y fue el inicio de su historia cervecera.
Falleció en 2022, pero su legado en la cerveza se mantiene vivo y sigue creciendo. Roberto se lo tatuó en el brazo, montado en su moto, para llevarlo siempre con él.
La Madre. Se llama Raquel Pak, su padre era coreano y Roberto se refiere a ella como una persona que se identifica con el lema “peace and love”, que fluye en la vida de la misma forma que él. Le atrae lo esotérico y el conocimiento.

Capítulo 2: El Tabernero
Cuando era estudiante de diseño Roberto cocinó su primera cerveza y todo le gustó: el proceso, elaborarla junto a su padre y compartirla con sus amigos.
En esa época, padre e hijo ya tenían en mente emprender en un negocio, sólo que estaban indecisos en el giro, Roberto Jr. sugirió a la cerveza y su propuesta fue bien recibida.
Se salió de diseño para cursar mercadotecnia, hasta que decidió dejar la universidad para enfocarse en la cervecería. “Tenía 19 años y no medía muchos los peligros, dije si no la hago de cervecero, haber a qué chingados me dedico”.
Roberto siguió aprendiendo por su cuenta en los libros y tomando algunos cursos.
Le gustan las IPA y es el estilo que más ha pulido en sus recetas. Dice que uno de sus retos más grandes en producción, fue entender la química del agua.
Con Averno el objetivo siempre fue ir más allá del nicho craft, con un concepto genuino que busca conectar con sus clientes.

Capítulo 3: La Casa Abandonada
Aquí comenzó Averno. Cuenta Roberto que cuando era pequeño su madre compró una casa que permaneció abandonada hasta que comenzaron a elaborar cerveza. Instalaron sus ollas en el patio trasero y después de que el gobierno les otorgó su permiso como cervecería artesanal, la gente comenzó a visitarlos.
“Abrimos sin mesas, ni barra, ni letrero, era ir a tomar al patio de una casa abandonada, llegaba la gente y yo tenía que irme al patio de atrás, servir manual y regresar con las pintas. La industria no estaba tan avanzada y la gente entendía, ahora no puedes abrir así”, recuerda.

Capítulo 4: Las Tabernas
Cervecería Averno se distingue por sus tabernas. Esos lugares cálidos y acogedores, dominados por la madera, las luces tenues, la comida y bebida local. A Roberto le entusiasmaron desde que supo de sus existencia por películas como el Señor de los Anillos y Harry Potter.
“Cuando empezamos había pocos lugares que vendían artesanal, yo era introvertido y odiaba ofrecer a los bares, no quería depender de que les gustara mi cerveza”. Entonces, supo que Averno debía convertirse en un lugar con producción y venta, que ofreciera una experiencia para sus clientes.
“Nosotros la producimos y nosotros la vendemos, y así seguimos. Fuimos creciendo orgánicamente”, refiere. Actualmente la marca se mantiene 100% local, tiene dos tabernas: Averno y Bastards, una barra en el Mercado Cine Curto y las Expediciones del Averno, un concepto al que se refiere como “turismo cervecero salvaje” con actividades como camping y hiking.
Próximamente estrenarán el Aquelarre, en el tercer piso del edificio en el que está Bastards y otra taberna justo enfrente.

Capítulo 5: La Misión del Averno
Tomar cerveza en un lugar chingón.
Averno, la cerveza, las tabernas, las expediciones salvajes, un speakeasy para clientes frecuentes (en construcción), no son parte de un plan estructurado, es la forma en que Roberto crea conexiones entre lo que más disfruta de la vida.
“Me gusta ir a beber a la naturaleza y dejo que la vida me vaya guiando, no es un plan tan elaborado. Básicamente estoy creando mi mundito en donde pueda pasarla chido haciendo lo que me gusta”, explica.
Para garantizar el abasto de cerveza en las tabernas, adquirió un brewhouse de 15 BBLs y fermentadores, de igual forma, buscará incursionar en bares y restaurantes locales con 3 de sus bebidas en lata: Averno Ale, Pagana (Seltzer) y Averno Zero.

Capítulo 6: El futuro
Seguir creciendo en Mexicali.
“Entre más local consuma la gente, más dinero se queda en la ciudad, más se puede reinvertir y ofrecer más y mejores empleos, además, atraemos turismo. Siempre he querido que el Averno se vuelva un referente turístico y de crecimiento en la ciudad”, sostiene.
Roberto señala que Mexicali sigue siendo una ciudad con un elevado consumo per cápita de cerveza, lo que se ve reflejado en sus tabernas. Mientras él se dedica a la operación general de la cervecería, su primo Fernando se encarga de la logística de producción y Danny es el cervecero.
Cuenta con un departamento de publicidad en el que colabora de forma permanente y otro de automatizaciones que dirige Saúl.
“Los cerveceros se enfocan mucho en su producto y en la producción, pero dejan de lado temas como la automatización, el liderazgo, la Inteligencia Artificial y la mercadotecnia”, observa.

*Imágenes cortesía de Averno



