Ciudad de México, 19 de agosto, 2026 – “¡Ya estuvo!, sale muy caro que estés haciendo cerveza y la regales, mejor véndela”, fue lo que América le dijo a su esposo Alejandro, quien llevaba varios meses con la cabeza entre cursos, libros y recetas de cerveza.
Unos años más tarde, con estilos experimentales, hidromieles y sidras, Alex le sacó jugo a su inversión convirtiéndose en uno de los cerveceros caseros mexicanos más galardonados de los últimos años, y ya tiene marca: Pistaccia.

La historia
Alejandro Javier Olivas Guillén es de Chihuahua, es médico, homebrewer, juez y sommelier. Fue su esposa América Vargas quien lo acercó a las ollas en 2019, cuando ella tomaba clases de administración restaurantera y se topó con el anuncio de un curso para elaborar cerveza en casa.
“Ahí empezó el amor por la cerveza casera”, recuerda. Los primeros, dice, fueron vinagres, pero Alejandro no estaba listo para renunciar y con la asesoría de su instructor, Luis Almeida, estudiando y practicando por su cuenta y tomando más cursos, creó una imperial stout que marcó el inicio de su carrera en el mundo cervecero.
La cerveza ganó mención honorífica en la Copa San Arnulfo y Alex la recuerda como “la que me hizo despegar”. Actualmente, sus creaciones suman 38 premios nacionales e internacionales.
“Seguí preparándome con los cursos De Cero a Cervecero, vi que hacía un producto más o menos de calidad y conocí a Alex Ancona con quien empecé a estudiar en Beer’s Cool hasta convertirme en juez cervecero y sommelier, fue una pauta muy importante para, además de hacer, saber cómo tiene que estar cada cerveza”, señaló.
El gusto por experimentar, por la lectura y el estudio, los conoció como estudiante de medicina, y de su paso por los hospitales tomó la determinación de no darse por vencido cuando las altas temperaturas de la ciudad causaron estragos en sus lagers, Alex encontró la forma de controlar su producción y actualmente ya cuenta con equipo de refrigeración.

Entre 2019 y 2021, pasó de fabricar 5 litros a 250, aunque la mayoría de sus lotes son de 100 y su producción depende de los eventos en los que participa, así como el tipo de bebida, ya que la marca se enfoca en experiencias gastronómicas y de cerveza.
Alex también hizo cursos de enología y con su socio para producciones experimentales, Gustavo Diez González, fundador de la Vinícola Diez González, elaboró Pyment Rosé, con la que acaban de ganar medalla de oro en la Copa Guaraní de Cervezas y La Vida en Rosé, un ensamble de vino rosé y grape ale que es una de sus etiquetas insignia.
Luego de la cerveza y los blends, Alex encaminó su espíritu experimental al hidromiel en donde su nombre comienza a ser conocido a base de medallas: dos años consecutivos ha dominado el podio de esa categoría en Copa Guaraní.
Actualmente se prepara para cumplir con todo lo necesario para lanzar oficialmente su marca y no descarta abrir un taproom.
“Lo que sigue es la profesionalización de la cervecería, hacerlo como se debe, crecer en equipo, en, certificaciones, se acaba de incorporar conmigo mi hijo, Diego Olivas, y que mejor que lo vaya profesionalizando con él, es algo familiar y así lo queremos mantener”, sostuvo.

El día que ganó en Brasil
En 2023, Alejandro se subió al podio de los cerveceros profesionales de la Brasil Beer Cup, con la otra de sus etiquetas más representativas: Chihuahua Sotol Ale, que ganó oro, dándole una de las mayores satisfacciones de su carrera. “Me preguntaron ‘¿cuántos empleados tienes en tu planta?’ y puse de 1 a 100, era solamente yo”, recuerda entre risas. Para Olivas el tamaño de un proyecto, no es limitante para hacer un producto de calidad.
“Todos son pequeños triunfos provisionales, no dictan cómo eres, lo que haces, solo te están diciendo que vas por buen camino”, refirió.

Próximamente…
En colaboración con el restaurante El Son de la Negra, Alejandro prepara una cerveza con maíz criollo de la sierra de Chihuahua, estará lista en una semana y la enviará a competir a la Día de Muertos Beer Cup que se llevará a cabo del 29 de octubre al 1 de noviembre en la Isla de Holbox, y que por primera vez abrirá esa categoría.
“La industria cervecera va a cambiar y seguirá cambiando. Hay segmentos que van a seguir con la cerveza tradicional, pero la tendencia va hacia la baja graduación alcohólica, lo que quiero aportar es seguir experimentando, innovar con bebidas refrescantes y de baja graduación, amistosas y buena calidad que sobresalgan”, concluyó.

*Imágenes cortesía de Alejandro Olivas



